El Gobierno de los Estados Unidos evalúa la posibilidad de quitarles las patentes a las vacunas contra el coronavirus realizadas en su país para permitir que se produzcan en laboratorios de países con la tecnología suficiente y avanzar con la inmunización global. Las firmas comprometidas en esta medida serían Pfizer/BioNTech, Moderna y Johnson&Johnson, pero todas en conjunto demostraron un gran rechazo.

Luego de la gran cantidad de críticas que recibieron los países más desarrollados, los cuales obtuvieron una cantidad enorme de dosis y le dejaron «un puñado» al resto, el país norteamericano pensó en el levantamiento temporario de los derechos de propiedad intelectual que rigen sobre los fármacos que se desarrollan en su territorio. La iniciativa la tomó la presidenta de la la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

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La funcionaria, quien es una de las voces fuertes del Partido Demócrata, le envió una carta a la administración del presidente Joe Biden para que se analice la situación y considere su propuesta. El 22 de marzo hubo un encuentro con los legisladores, en el cual conversaron sobre el tema, pero en primera instancia no llegaron a un acuerdo, según dio a conocer el medio CNBC.

Además, desde el portal periodístico afirmaron que el consenso que engloba a los demócratas y afines a la idea es que «el país no estará seguro hasta que el mundo esté seguro». Ante esta noticia, las empresas fabricantes se posicionaron «ferozmente en contra a renunciar a sus patentes» y argumentaron que podría representar un obstáculo «en la innovación para luchar contra futuras enfermedades».

Por último, la ex subdirectora del Consejo Económico Nacional, Clete Willems, manifestó que se trata de «una trampa» e instó al Gobierno a «mantenerse alejado» de esa moción ya que «no provocaría aumento de distribución de vacunas». Además, explicó que generaría un problema otorgarle esos conocimientos a países como China, con quien Estados Unidos se encuentra ferozmente enfrentado.



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