Después de un año atravesado por la pandemia, el que replanteó preferencias en la agenda nacional, la disputa política y económica va a tener numerosos frentes de guerra en el 2021.

La agenda legislativa va a ser una de , no solo por las selecciones de medio término sino más bien asimismo por numerosos proyectos de la agenda económica que van a deber pasar por el Congreso.

A las urnas
Más allá de que aún no está definido qué va a ocurrir con las selecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la verdad es que en las selecciones del año vigente se renuevan la mitad de las bancas en Miembros del congreso de los diputados (127 escaños) y una tercer parte del Senado (24 bancas).

Tras una buenísima decisión en 2017, Juntos por el Cambio es el espacio político que mucho más miembros del congreso de los diputados/les debe actualizar en la Cámara baja (60 de los 116 que tiene), seguido por el Frente de Todos, que renuevan 51 de los 119 recientes.

De darse una decisión efectiva para el oficialismo, podría llegar a conseguir los 129 escaños que se necesitan para el quorum propio en esta Cámara, puesto que el Gobierno requirió a lo largo de todo el año pasado de coaliciones políticas para conseguir dicho número.

En la situacion del Senado, la apuesta del Frente de Todos es sostener la mayor parte propia. El oficialismo moderniza 15 de sus 43 bancas y Juntos por el Cambio va a hacer lo propio con 9 de las 29 con las que cuenta.

Más allá de que en años electorales no se aguardan tantas sesiones como las del cronograma 2020, desde la agenda legislativa existen varios temas económicos de alta importancia que van a ser discutidos.

Ciertos fueron incluidos en las sesiones poco comúnes que rigen hasta el próximo 28 de febrero. Por servirnos de un ejemplo, la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda, ahora aprobada por Miembros del congreso de los diputados. En la medida en que otros temas se sumaron a la agenda, como la modificación al Impuesto a las Ganancias.

FMI y deuda
La Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda, establece que todo acuerdo con el Fondo Capital En todo el mundo (FMI) o endeudamiento de afuera con títulos públicos habrá de ser aprobado por el Congreso.

En este marco, se conoce que a lo largo de este año va a deber tratarse en el Parlamento el acuerdo al que se arribe con el FMI sobre el préstamo Stand-By conseguido por el gobierno de Macri en 2018.

Dicho préstamo, ahora desde la firma tenía condiciones de pago que eran inviábles de cumplir para este país.

De los USD57.000 millones iniciales pactados, Argentina al final recibió desembolsos por USD44.000 millones, que habían de ser devueltos desde el 2021.

Este año los pagos deberían lograr los USD5.190 millones, siendo el 2022 y el 2023 los años con mayores cargas de pago, concentrado cada uno de ellos cerca de USD 19.300 millones.

Para dimensionar el peso que tendrían estos pagos, basta equipararlos con nuestras reservas de todo el mundo, que hoy día están en USD39.000 millones.

Se estima que en las negociaciones se consigan mayores plazos para el pago de la deuda, lo que más allá de que significa la salida mucho más sostenible en este ámbito, implicará mucho más años de injerencia del organismo en nuestra política económica.

En verdad, las proyecciones macroeconómicas del Presupuesto 2021 fueron efectuadas en vista a la renegociación con el organismo.

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Presupuesto 2021
En el Presupuesto del año vigente las proyecciones fueron conservadoras.

Se estima que el déficit fiscal llegue al 4,5% del PBI, contra 6,5% del 2020, no contemplando partidas auxiliares similares con la pandemia, como novedosas rondas de Ingreso Familiar de Urgencia (IFE) o Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).

Respecto a la inflación, se estima un 29% a diciembre, si bien para las proyecciones privadas que releva el Banco Central de la República Argentina (BCRA) este número llegaría al 50%.

Y con respecto al desarrollo, la llamada «ley de leyes» prevé para este año una restauración moderada del 5,5%, tras una caída de 2 dígitos en 2020.

Respecto de los campos que impulsarán la economía después de la caída de 2020, se hallará sin lugar a dudas la obra pública como entre los pilares.

Ahora en el Presupuesto para este año se prevén inversiones por el 2,2% del PBI como una parte de la reactivación.

Aparte de las inversiones ahora presupuestadas, en la agenda de sesiones poco comúnes del Congreso se incluyeron proyectos relacionados con la obra pública, como ser la reactivación de obra pública para vivienda y un régimen designado a fomentar las inversiones en la construcción de proyectos privadas.

El ámbito de la construcción tiene un empleo poderosamente masculinizado, puesto que el 94% de los puestos está ocupado por hombres.

Motorizar el desarrollo desde la construcción sin tomar otras medidas posterga la creación de empleo femenino. Queda en manos el Estado la posibilidad de fomentar activamente la incorporación de sobra mujeres en este campo.

Con relación a la agenda de género, para este año se estima que se discuta en el Congreso una ley integral de cuidados y un emprendimiento para la promoción del ingreso al empleo formal para personas travestís, transexuales y transgénero.

Inflación y dólar
En la riña para bajar la inflación y reducir la demanda de dólares estadounidenses predomina un emprendimiento de ley tendiente a llevar a cabo medidas de atractivo tributario, a los objetivos de promover la inversión en mecanismos financieros emitidos en moneda nacional.

Complementariamente, de la mano del presidente de la Cámara de Miembros del congreso de los diputados, Sergio Massa, el oficialismo presentó en los últimos días un emprendimiento para la modificación del Impuesto a las Ganancias. Un tema siempre y en todo momento planteado como una parte de la agenda electoral, pero que acostumbra aplazarse por inconvenientes de caja.

Según las estimaciones efectuadas por el oficialismo, implicaría que dejen de abonar el tributo mucho más de 1,2 millón de trabajadores (el 63,4% de los impositores logrados en la actualidad) al subir el mínimo no imponible a $150.000 salvajes. Este tributo es de los mucho más progresivos y entre los que mucho más contribuye a la recaudación (mucho más del 20% del total).

Desde el año pasado, en las medidas en agenda a debatir en el Congreso, estaba la reforma tributaria integral para la economía articulo pandemia.

Esta reforma, según las afirmaciones del presidente Alberto Fernández, tendría como propósito que la composición tributaria sea mucho más progresiva. No obstante, la renegociación con el Fondo, sus condiciones comunes de reducción de déficit fiscal y el año electoral van a poder llevar al postergamiento de la idea.

*Economista UBA- Paridad en la Macro
**Economista UBA- Paridad en la Macro



Fuente

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