La cepa británica del Covid-19 que ya circula en la Argentina, afectó gravemente a perros y gatos en el condado inglés de Buckinghamshire. Allí fueron hospitalizadas varias mascotas con problemas cardiológicos asociados al virus pandémico.

“No queremos sembrar el pánico innecesariamente, especialmente porque en este momento tenemos una fuerte sospecha de transmisión de persona a mascota, pero no al revés, y no lo sabemos con certeza”; alertó Luca Ferasin, cardiólogo del Ralph Veterinary Referral Center (RVRC) en Marlow.

El especialista que dirigió la investigación luego de que se detectaran unos 18 perros y gatos con miocarditis, aconsejó a los veterinarios “realizar pruebas si sospechan un caso potencial de infección por Covid-19”.

Aunque ya se sabía que los gatos y los perros podían infectarse con las variantes anteriores del coronavirus, también es cierto que los síntomas eran más leves: secreción nasal, tos, estornudos o conjuntivitis.

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“Tenemos una fuerte sospecha de transmisión de persona a mascota, pero no al revés”

Entre diciembre y febrero, Ferasin junto a sus colegas notaron un incremento -anormal para la época del año- de mascotas ingresadas al RVRC con inflamación de un músculo cardíaco.

A diferencia de las infecciones anteriores, la nueva variante no incluye síntomas respiratorios, sino más bien letargo, falta de apetito, respiración rápida o falta de aire, hasta arritmias graves que ponen en riesgo la vida de los animales. Algunos se desmayaron.

En estos casos, los dueños de los perros y gatos habían presentado síntomas o dieron positivo de coronavirus, entre tres y seis semanas antes de que sus mascotas enfermaran.

Hasta el momento, la cepa británica se había detectado en una mascota de Italia y dos que vivían en una misma casa en México. Los dueños habían dado positivo en SARS-CoV-2 variante B117



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