Donald Trump, quien una vez dijo que podría dispararle a alguien en la Quinta Avenida de Manhattan sin perder votos, fue absuelto por segunda vez en un juicio político.

En este caso estaba acusado de incitar una insurrección contra la democracia de Estados Unidos siendo presidente, por los eventos del pasado 6 de enero en el Capotolio. 

Este sábado 57 senadores (50 demócratas y 7 republicanos) votaron a favor de condenar a Trump frente a 43 votos que optaron por declararlo inocente. 

Faltaron 10 votos para que la Cámara Alta alcanzara los dos tercios necesarios para condenar al expresidente.

En el juicio político, que se prolongó cinco días, los senadores analizaron imágenes estremecedoras de la turba trumpista que ingresó violentamente al Capitolio, atacó a policías y persiguió a congresistas, después de que su líder rechazara el resultado de las elecciones de noviembre, en las que salió victorioso Joe Biden.

La absolución de Trump es el desenlace de un proceso histórico por varios motivos: nunca antes un presidente había sido sometido a dos impeachments, ni había sido juzgado luego del final de su mandato. 

El cuarto juicio político realizado a un presidente de EE.UU. también será recordado como el que reunió más apoyo bipartidista a favor de la condena.

Pero Trump fue absuelto con los votos de una mayoría de los senadores del Partido Republicano y poco después sostuvo en un comunicado que el juicio político fue parte de «la mayor cacería de brujas en la historia» de EE.UU.

William Howell, catedrático de ciencia política en la Universidad de Chicago, cree sin embargo que la absolución de Trump muestra que la mayoría de los republicanos en el Congreso temen enfadar a los votantes del expresidente.

«Es un cálculo político que reconoce que el populismo está en aumento dentro del Partido Republicano», señala Howell en una entrevista con BBC Mundo.

Lo que sigue es una síntesis editada por razones de claridad del diálogo telefónico con el autor del libro «Presidentes, populismo y la crisis de la democracia».

¿Cuál es la principal conclusión que saca de la absolución del expresidente Trump por parte del Senado?

Este es el resultado que todos esperábamos: que los republicanos apoyarían a este expresidente en un número suficiente para garantizar que no fuera condenado.

Y no importaba mucho que sus abogados presentaran una defensa bastante pobre, ni las afirmaciones fácticas particulares que presentaron los representantes de la Cámara, porque al final el Partido Republicano en su conjunto no iba a romper con Trump. 

¿Esto para usted prueba que Trump aún ejerce gran poder e influencia dentro del Partido Republicano?

Correcto. Trump tiene una influencia real dentro del Partido Republicano. Y no se trata sólo de Trump, sino de todos sus seguidores.

La mayoría de los republicanos en el Congreso no quieren ofender al expresidente, no porque estén preocupados por el tuit que ya no puede enviar ya que fue sacado de la plataforma de Twitter. Temen enfadar a las decenas de millones de personas que votaron por él.

¿Cree que votaron para absolverlo por temor o debido a un cálculo político?

Sí, es un cálculo político. Pero es un cálculo político que reconoce que el populismo está en aumento dentro del Partido Republicano.

Y hay muchas personas a las que les gustaría retomar el manto del populismo que Trump llevó durante cuatro años.

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Creo que se preocupan de que si votan en su contra parecerán estar fuera de sintonía con el creciente sentimiento populista dentro del Partido Republicano, un sentimiento populista que Trump usó para llegar al poder e hizo todo lo que pudo para fomentar mientras estuvo en el cargo. 

Luego de esta absolución, Trump emitió un comunicado que dice: «Nuestro movimiento histórico, patriótico y hermoso para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande acaba de comenzar». ¿Es una señal de que está pensando en las próximas elecciones?

Creo que ha estado pensando en las próximas elecciones desde que perdió estas.

La lucha que él emprendió calificando el resultado como robado y amañado no fue sólo con la esperanza de permanecer en el cargo en 2021. Fue para sentar las bases de esfuerzos continuos para atacar nuestra democracia, marginar a los miembros del Partido Republicano que son una especie de conservadores tradicionales, y seguir sentando las bases de futuros esfuerzos para conseguir el poder.

Esta narrativa no sólo estaba destinada a desarrollarse de noviembre a enero. Está destinada a desarrollarse en los próximos años. Creo que ha sido bastante explícito al respecto. Y lo vuelve a decir. 

Pero, al mismo tiempo, su movimiento puede haber perdido fuerza. Las encuestas muestran que algunas personas que votaron por Trump están realmente molestas por lo que sucedió en el Capitolio… 

Sí, hay quienes lo están. Y hay muchos otros que ven la insurrección en el Capitolio como una especie de furia justa y concentrada.

Entre los republicanos, hay una variedad de puntos de vista distintos no sólo sobre la insurrección, sino también sobre las consecuencias de las elecciones y la campaña de desinformación de Trump.

No es que esto esté resuelto, ni que Trump vaya a subir al poder y recuperar el Partido Republicano, sino que la lucha por el alma del Partido Republicano y dónde estará el centro del poder dentro del partido va a continuar.

Trump va a tratar de construir una narrativa donde está luchando contra un sistema político desacreditado y manipulado, contra demócratas rabiosos que no pueden ver más allá de su ira y dos veces lo sometieron a juicio político, donde él representa la voluntad de decenas de millones de estadounidenses y la indignación que se expresó el 6 de enero, aunque mal dirigida, proviene de una base de estadounidenses que sienten que perdieron su país.

Ciertamente no digo que esa sea la interpretación correcta de los hechos. Tampoco digo que esa narrativa vaya a prevalecer necesariamente. Pero los argumentos de Trump no son sólo con miras a tratar de aferrarse al poder en este momento. Está preparando el terreno para una batalla dentro del Partido Republicano que se desarrollará durante meses y años. 

El presidente Biden trató de mantenerse alejado del juicio político, enfocándose en problemas como la pandemia o la recesión económica. ¿La absolución de Trump lo afecta de alguna manera? 

No lo creo. Lograron celebrar el juicio político en el Senado de principio a fin en menos de una semana. La principal preocupación de Biden es aprobar un proyecto de ley de estímulo económico, hacer frente a la pandemia y restaurar las relaciones democráticas entre EE.UU. y gobiernos extranjeros.

No me queda claro si su vida se volvió más difícil o fácil en virtud del resultado de esta semana.

Es algo que tenía que suceder. Él mantuvo su distancia. Y ahora tendrá que llevar esos asuntos de su agenda nuevamente al centro de atención.



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