El corcho es la forma más usual de tapar un vino, y también a la que más acostumbrados están los consumidores. Esto no quita que hoy, por razones económicas o ecológicas, muchas casas vitivinícolas han optado por otras maneras para sellar sus botellas. Es que la diferencia de formas de elaboración, sabores, añejamiento y edad de los vinos a la que aspiran ser guardados son algunos criterios que permiten que se usen otras opciones y técnicas de taponamiento, muchas más amigables o preferidas por las nuevas generaciones.

Las ventajas y desventajas del corcho

El corcho proviene de la corteza del árbol alcornoque, original de Europa y África del norte. Se trata de un material resistente pero al mismo tiempo flexible, pero su fabricación es muy onerosa, y el proceso es largo. Además los activistas de un mundo green y que pujan por mayor sustentabilidad se declaran en contra, debido al daño al árbol. Sin embargo quienes lo defienden explican que el alcornoque regenera su corteza rápidamente. España y Portugal son los países productores más importantes.



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