El ministro de Salud de Ecuador, Rodolfo Farfán, renunció este viernes al cargo que asumió hace tan solo 18 días, en medio del escándalo por las “vacunaciones VIP” en dicho país, lo cual está siendo investigado por la Justicia ecuatoriana. En su carta de renuncia, divulgada por medios locales, Farfán argumentó que “motivos estrictamente personales” lo llevaron a dimitir.

El presidente de dicho país, Lenín Moreno –dejará el poder el 24 de mayo–, puso al frente de la cartera al cirujano Mauro Falconí, quien se desempeñaba como director de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa). Cabe recordar que Farfán reemplazó al exministro Juan Carlos Zevallos –hoy en Estados Unidos–, indagado por el supuesto tráfico de influencias en el suministro de las vacunas contra el coronavirus.

El escándalo estalló cuando Zevallos admitió que su madre, de 87 años, y “varios” de sus allegados fueron vacunados contra el Covid-19 con las primeras dosis recibidas por Ecuador. Luego se conoció que académicos y veteranos políticos, periodistas y dirigentes deportivos también fueron tomados en cuenta para la vacunación que, según el plan de gobierno, debía empezar por el personal médico de primera línea y centros geriátricos.

En medio de la indagación contra Zevallos, la Fiscalía allanó el miércoles las instalaciones del Ministerio de Salud y de uno de los hospitales públicos designados para tratar pacientes con coronavirus. Lo que se está investigando es una presunta corrupción en el plan de vacunación y, en este marco, el tribunal está pidiendo el listado de los beneficiados, lo que no ha sido cumplido de manera total por la cartera de Salud ecuatoriana, según publicó la agencia AFP.

El ente acusador sostiene que ha recibido una lista “incompleta, sin nombres de las personas que han sido vacunadas y son de conocimiento público”. Por su parte, el gobierno admitió este viernes, tras la renuncia de Farfán, que funcionarios “considerados como personal de primera línea en el cuidado” del presidente fueron inmunizados.

Entre ellos están quienes conducen la silla de ruedas en la que se desplaza Moreno, los jefes de la seguridad presidencial, la asistente y la enfermera particular del mandatario y los encargados de la residencia presidencial. El gobernante “es adulto mayor y persona con alto nivel de discapacidad. Por seguridad nacional, estas dos condiciones de alto riesgo obligan a crear un cerco epidemiológico en su entorno cercano”, justificó la secretaría de Comunicación en un comunicado.

Moreno, de 67 años, y su esposa también fueron vacunados. El gobernante ecuatoriano tiene una paraplejía que le impide caminar, a consecuencia de un disparo recibido durante un asalto en 1998. Mientras tanto, Ecuador, país con 17,4 millones de habitantes, registra más de 307.000 casos y 16.333 muertos por coronavirus.

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