Los funcionarios concluyeron que una suba de retenciones sería perjudicial en este momento. La disputa interna y el rol de Guzmán, Solá y Béliz.

Las declaraciones, primero de la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, y luego del propio Presidente, Alberto Fernández, fueron una suerte de «globo de ensayo» para la Casa Rosada en el marco de la disputa con la Mesa de Enlace por las retenciones. 

El Gobierno evaluó en los últimos días la reacción del sector agropecuario particularmente, y de la opinión pública en general y, finalmente, decidió dar marcha atrás en su intento por subir las retenciones y restringir las exportaciones al campo. 

Las sorpresivas presencias del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, y del canciller, Felipe Solá, fueron, si se quiere, la primera señal de que los resultados para el campo serían favorables en la reunión que duró una hora y media en la Casa Rosada. 

El Presidente quiso de esta manera dar un gesto a la Mesa de Enlace sentando a dos funcionarios que conocen de cerca el sector y que, en su momento, se enfrentaron a Cristina por su pelea irreconciliable con el campo por las retenciones móviles. 

Incluso, algunos leyeron la presencia de Felipe como una crítica encubierta al ministro de Agricultura, Luis Basterra, quien quedó desdibujado luego de las idas y vueltas con las exportaciones de maíz. El canciller suena como posible reemplazante del formoseño.

La pelea de fondo se dio internamente en el Gobierno. Al parecer, el ministro de Economía, Martín Guzmán, jugó un rol central al explicarle a Alberto que la suba de retenciones no tendría un impacto importante en la recaudación.

El economista además le aseguró a otros funcionarios nacionales que una suba del impuesto y la restricción a las exportaciones tampoco lograrían bajar el precio de los alimentos y que, por el contrario, agravarían el problema en el mediano plazo. 

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Guzmán se muestra preocupado por el aumento de la inflación y la suba de los alimentos básicos. Alberto, en la reunión con la Mesa de Enlace, reiteró que hay que seguir de cerca las exportaciones de maíz para no descuidar el mercado interno.

En rigor, según cuentan las fuentes consultadas, la disputa interna dentro de la coalición de gobierno se da entre «duros» y «moderados». Estos últimos plantean que no es conveniente abrir nuevos focos de conflicto para llegar bien parados a las elecciones. 

Un aumento de retenciones al campo o bien la restricción de las exportaciones, como advirtió Alberto, traerían, de inmediato, protestas del sector. Los productores, de hecho, se mantenían en estado de alerta y movilización esperando los resultados de la reunión. 

Entre los duros, por su lado, propician una radicalización del modelo económico que quieren imponer y que incluye, claro está, la pelea con el campo y otros grupos empresarios privados para financiar la suba del gasto público de cara a las legislativas. 

Como sea, la Mesa de Enlace, en tanto, garantizó el flujo normal de exportaciones agroindustriales y liquidación de divisas estimadas en alrededor de 24.000 millones de dólares durante el 2021 (en enero se liquidaron más de 2.100 millones dólares).

Los directivos de la Mesa de Enlace (Jorge Chemes, Carlos Achetoni, Carlos Iannizzotto y Daniel Pelegrina) se comprometieron a trabajar de manera conjunta con el Estado -Defensa de la Competencia- para controlar los precios de los alimentos. 

Si bien los dirigentes rurales se fueron conformes de la reunión con Alberto, algunos no descartaron posibles cambios. «El Gobierno dio demasiadas idas y vueltas y la palabra de los funcionarios está muy devaluada», advirtió el titular de una de las entidades. 



Fuente

Apuesta Exitosa