En la goleada histórica de River sobre Godoy Cruz por 6 a 1 del último sábado, Rafael Borré se despachó con cuatro goles y no dudó en pedir permiso para llevarse la pelota. 

Frente a las cámaras, el delantero del Millonario había advertido cuál iba a ser el destino de la pelota: “Es para mi hija Guadalupe. Cuando crezca y vea los recuerdos se la voy a dar a ella, va a quedar en nuestro museo para que la pueda disfrutar”.

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