Nadie duda de que la escuela debe formar y educar para la libertad. “Solo la educación nos hará definitivamente libres”. Ya lo sostenían, hace más de dos siglos, las mujeres y los hombres que forjaron la emancipación de nuestra patria. Desde ahí proviene esa búsqueda constante e indelegable de nuestras escuelas y sus docentes por generar ámbitos de conocimiento en libertad. 

Es por eso que, a 45 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la fecha sigue siendo una oportunidad para actualizar la memoria en pos de comprender nuestra historia, y desde ahí poder imaginar y elaborar un futuro que nos ofrezca nuevas y mejores alternativas. Futuro que se alcanza interpelando nuestro pasado sobre la base de la verdad y la justicia. Pero reconociendo también que el rescate de la memoria es un ejercicio que se hace desde el presente. Es entonces cuando la escuela cobra una relevancia absoluta, pues es naturalmente la generadora de escenarios cognitivos y sensibles para la reflexión de aquellos tiempos tan duros, y donde aquel “Nunca Más” se reafirma democrática y constantemente. 



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