Florencia de la V, exactamente la misma Penitente Vélez y Pedro Alfonso, asimismo se posicionó como entre las estrellas de la temporada teatral de verano. Pese a su estelaridad en la industria del diversión, la actriz asimismo le dedica tiempo a sus militancias en temas relacionados al feminismo y la red social trans a través de las medites que viene distribuyendo en sus comunidades.

En un posteo reciente, Florencia se expresó sobre un tópico que la ocupa desde hace unos años: «Si bien no lo crean, hoy en día existen muchas mujeres que sienten vergüenza por calzar 40 o mucho más. Presten atención en las zapaterías. Las parado grande siempre y en todo momento solicitamos un número mucho más chaval y después mencionamos: ¿es de horma muchacha? ¿Me traés un número mucho más? Y de esta manera vamos subiendo poco a poco».

«Tal y como si el dosificar redujera el tamaño real de nuestros pies. Que tengo un amor desmedido por los zapatos no es ninguna novedad. En el top de recuerdos sagrados de la niñez y adolescencia, los zapatos ocuparían el primer sitio. ¡Escasas cosas deseé tanto en la vida! Soñaba con , siempre y en todo momento eran los personajes principales de mis películas: el zapatito de cristal de Cenicienta, los zapatos colorados de Dorothy en El Mago de Oz, las botas bucaneras de Julia Roberts en Mujer Bonita, los tacos aguja de Bettie Page, las sandalias blancas de Marilyn Monroe en la película La comezón del séptimo año, o los Manolo Blahnik de Carrie Bradshawen en Sex and de City”, añadió

En ese marco, relató una de sus intranquilidades en la adolescencia: «Todo eran zapatos para mí. Quizás, la prohibición de utilizarlos haya despertado un deseo incontrolable por . Este gusto se halló velozmente en frente de una amenaza: conforme medraba, mis pies asimismo lo hacían. Les admito que hasta el número 39 no me preocupé, pero próximamente llegó el 40, seguido el 41 y prácticamente sin darme cuenta, el 42. En ese instante pensé: ¿estoy sentenciada a emplear zapatillas mi vida? ¿Qué mujer calza 42? ¿La hermana de Pie Grande? No, chiques. Es más frecuente de lo que creen. Tan común como la exigencia sobre femineidad a la que las mujeres están expuestas».

Cocina Diabetes

En forma de conclusión, aseveró: «La hermosura es una construcción popular que se nos impuso como herramienta para conseguir éxito, ser admitidas y esencialmente, para apoderarse. Este término de «lo femenino» estuvo un buen tiempo asociado a todo lo pequeño. Una mujer había de ser fina y frágil. Debía tener todo chaval, los pies, la cintura, las manos, los tobillos, la nariz. Y claro, si nos equiparan con la imagen de Cenicienta, todas y cada una somos Fiona. ¡Es absurdo! Pese al desajuste visible entre situación – ideal…».





Fuente

Apuesta Exitosa