Como sucedió en el resto de todo el mundo, hubo un incremento exponencial en las situaciones de coronavirus en la Argentina y este martes se registró el número de contagios mucho más prominente desde el principio de la pandemia. Tras lo citado, Luis Majul se expresó sobre esto en Radio Rivadavia y también logró un descargo controversial en directo.

«El gobierno nacional, y el de la provincia de Buenos Aires, tienen un inconveniente: de qué manera utilizar limitaciones frente a la novedosa ola de contagios cuándo su autoridad está puesta en discusión. La Localidad de Buenos Aires, en menor medida, asimismo. Pero los gobiernos de Alberto Fernández y de Axel Kicillof todavía mucho más: atravesados por los vacunatorios VIP y la vacuna componente», empezó el comunicador sobre las autoridades.

Entonces argumentó: «Por el hartazgo popular y una política sanitaria al menos, deficitaria ¿de qué forma opínan realizar eficaz las medidas que tienen pensadas? No dejaron macana sin llevar a cabo. La última, en la provincia, fue la demanda que implica a 39 altos gobernantes de IOMA. La mayor parte de ellos pertenecientes de La Cámpora, vacunados VIP por obra y felicidad de su proximidad al poder».

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«Pero podríamos estar toda la mañana recordando hechos vergonzosos. Desde la aparición del Presidente junto, en un asado, en la quinta de Olivos, de Hugo Moyano, su mujer, y sus hijos Pablo y Gerónimo, hasta las vacunas que les fueron llevar al expresidente Eduardo Duhalde, su mujer Chiche, y sus 2 hijas, hasta la vivienda. Desde la desorganización del velatorio de Diego Armando Maradona hasta el ataque del ministro Daniel Gollán a la localidad de Buenos Aires, a la que apuntó en un mapa como la enorme propagadora del virus, con una mala leche y una ignorancia bien difíciles de conseguir en la Argentina y en el planeta», ejemplarizó.

En forma de conclusión, Luis Majul expresó: «Y, tal y como si esto fuera poco, ahora entendemos que la receta oficial para parar al virus, la que aplicaron en el momento en que todavía disfrutaban de probabilidad y podían ejercer el poder prácticamente sin oposición, llevó la economía a un pozo ciego. De forma que para utilizar medidas restrictivas que al unísono logren ser funcionales deberían deconstruirse y comenzar todo nuevamente. Mucho más testetos y menos prohiciones al divino botón. Mucho más sabiduría y menos poliquitería económica. Pero todo semeja señalar que sería mucho más de lo mismo: Kicillof, insitiendo con la iniciativa de cerrar todo; la localidad realizando malabares entre la fuerte presión popular por no cerrar y realizar cumplir las medidas de aislamiento básicas, y el presidente Alberto Fernández, todavía convaleciente, cascoteado por las obsesiones de su vicepresidenta».





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