Erik Lamela vivió en carne propia la peor temporada deportiva de la historia del club. Con 19 años y la número 10 en la espalda, le tocó perder la promoción con Belgrano de Córdoba, lo que desencadenó en el descenso de River a la B Nacional. 36 partidos y 4 tantos, el saldo del enganche en el Millonario, donde jugó desde su debut en el primer mes del verano de 2009 hasta junio de 2011, en el momento en que fue vendido a la Roma de Italia en 18 millones de euros.

A sus 29 años recién cumplidos, Lamela vive una de sus mejores temporadas futbolísticas en Tottenham. El 14 de marzo fue inclinación en el planeta por su golazo de rabona en el tradicional de Londres, en oposición al Armamento. Aquel 14 de marzo, River debía conocer después a Boca, por la Copa de la Liga. Y en ese Superclásico dominguero haría su debut como titular uno de los recientes refuerzos.

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Marcelo Gallardo decidió regresar a la línea de 4 defensores tras ocho partidos y de esta manera, añadir un mediocampista mucho más. Agustín Palavecino fue por quién se inclinó el Muñeco a fin de que acompañe en medio de la cancha a Enzo Pérez y Nicolás De la Cruz. Y no le fue nada mal en su debut como titular: gol de cabeza para empatar el Superclásico en La Bombonera.

Y quién se encontraba alerta fue su primo, Erik Lamela, quién más tarde se mostraba contento en las comunidades. Un 14 de marzo que siempre y en todo momento quedará marcado para la familia: golazo de rabona de Lamela en el tradicional de Londres y gol de Palavecino en frente de Boca en La Bombonera en su debut como titular.

 «Se está amoldando rapidísimo a eso que es River y estoy contento por él. Se que tiene considerablemente más para ofrecer y lo esencial es que asimismo el aparato está bien», ha dicho Lamela en un reportaje con el lugar oficial del Tottenham. A eso que además de esto, añadió: «Contamos buenísima relación. Como jugué en el club, puedo aconsejarlo o guiarlo». 



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