Boca es uno de los equipos más grandes de la Argentina y del continente. Es por este motivo que son incontables la cantidad de futbolistas que hacen todo lo posible en para llegar alguna vez a vestir la camiseta azul y oro. Casi siempre la metodología de la llegada de refuerzos es por una búsqueda que inicia el propio club. Sin embargo, también existen los ofrecimientos, y en este caso el que aparece como protagonista de esta historia es Bilardo, o más bien su círculo íntimo.

Josemir Lujambio fue un delantero uruguayo que inició su carrera en el club Champagnat de Durazno. Luego fue ascendiendo en su camino hasta que finalmente tuvo la chance de llegar a la Argentina. El primer club que le abrió las puertas fue Huracán de Corrientes. Luego pasó a Newells, se marchó al Rayo Vallecano de España, y regresó para vestir las camisetas de Belgrano de Córdoba y Banfield, antes de irse la Querétaro de México.

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Sin embargo, su primer paso en el fútbol argentino estuvo a punto de ser con la camiseta azul y oro, y por una recomendación realmente increíble. En diálogo con Enganche Radio, el exjugador reveló quien fue el que lo recomendó para ser parte del Xeneize. “En una época me quiso Boca. Estaba Bilardo y me contaron que la que me pedía era la señora Gloria, que le decía: ‘Si querés goles, llevalo a Lujambio‘. Y casi voy”, confesó.

Finalmente su llegada al club de La Ribera no se dio, y con la partida del Doctor del banco de suplentes la chance se cayó totalmente. En la Argentina, Lujambio tuvo varios ciclos. Además de los clubes ya mencionados, vistió las camisetas de Instituto de Córdoba, Olimpo de Bahía Blanca y Atlético Tucumán. En el 2011 regresó a su Uruguay natal, donde formó parte de Defensor, y finalmente cerró su carrera en Porongos.

Hoy en día tiene una vida alejada del fútbol, y lejos de lamentarse, se encuentra muy feliz, aprovechando la tranquilidad de estar lejos de las luces del deporte. “En el campo no tenés tiempo libre. Si querés trabajar, tenés las 24 horas y los 365 días del año. Siempre hay algo para hacer. Me gusta la tranquilidad de estos lugares, estoy trabajando en el campo. Gano un poco menos que jugando a la pelota, pero disfruto mucho más. En la cancha de fútbol no era feliz, arriba de un caballo lo soy”, cerró.





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